La cancha desbalanceada
Una democracia no se rompe únicamente cuando se alteran los resultados de unas elecciones. Empieza a resquebrajarse cuando el poder usa su peso para inclinar la contienda o cuando mina la confianza en las instituciones (electorales y las demás), sin más fundamento que el de sembrar, con oportunismo, esas dudas. Eso es lo que hoy inquieta en Colombia. No que pueda ganar el candidato del Gobierno, sino que el Gobierno parezca decidido a ayudarlo desde el poder.
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Si el heredero político del petrismo se impone por sus ideas, por su carisma o por la conexión que logre con la gente, por supuesto que este hecho político debe reconocerse en democracia. El problema es otro: que el presidente Gustavo Petro parece haber resuelto jugar con todas las formas de lucha, incluidas las indebidas y las más bajas, para no soltar el poder. Y cuando el árbitro se pone la camiseta de un equipo, la cancha deja de ser cancha.
Ahí está, para empezar, la embestida contra........
