El predicador que no administró
No muy tarde en su gobierno, cuando ya era claro que Petro no estaba muy conectado con la gestión del día a día de su gabinete, el Presidente sentenció la situación con una frase: “Gobernar no es administrar”. Bajo este argumento quería decir que su tarea no era hacerles seguimiento a las obras y a la gestión pública que materializaban los mensajes contenidos en sus discursos. Era responsabilidad de ministros y funcionarios interpretar sus discursos y convertirlos en una realidad tangible.
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Para Petro, gobernar no era administrar; para él, gobernar era otra cosa: predicar. Como el sumo sacerdote de un templo llamado gobierno, su tarea era construir y narrar la visión de lo que él soñaba que debía ser Colombia y, de paso, de cómo debían ser los colombianos. Sus visiones de predicador constantemente chocaban con la realidad y con el interés nacional. El puente elevado de Buenaventura a Barranquilla, por mejores funcionarios intérpretes y ejecutores que........
