Mínimo legado
A punto de entregar las llaves del bar y de la alacena de Palacio, conviene reconocer parte del muy obeso legado que el presidente Gustavo Francisco deja a las venideras generaciones:
Algunos cachivaches suyos le harían honrosa compañía a la toalla de ‘Tirofijo’ en el Museo Nacional. Empezando por el megáfono a través del cual invitó a la desobediencia civil y militar contra el presidente Trump. Por supuesto, clasifican para la inmortalidad del bronce los pacíficos lápices que esgrimía en sus explosivas intervenciones. Que no falte en ese museo del ridículo el traje de panadero que usó para votar por Cepeda en la segunda vuelta.
Creó una nueva urbanidad. La del hermano veneco........
