¿Y si la IA se hace de izquierdas, termina con las guerras y el capitalismo?
Opinión ¿Y si la IA se hace de izquierdas, termina con las guerras y el capitalismo?
Desde hace algún tiempo los creadores de la IA nos alertan contra ella. Resulta como mínimo curioso y se enciende la sospecha sobre su sinceridad y su altruismo. ¿Desde cuándo esta gente dice la verdad? ¿Desde cuándo a estos supermillonarios les preocupa el bienestar de la humanidad?
Pero, en fin, usemos el principio de caridad interpretativa y aceptemos que están siendo honestos. Esto supone que piensan que, en un futuro más o menos cercano, la IA podría desarrollar una superinteligencia tal que la desvincularía de los objetivos e instrucciones que hoy le imponen los humanos. ¿Los humanos, o sus creadores? Más bien estos últimos. Y si algún día esa herramienta consigue liberarse, no será de un pobrecillo como yo, sino de las empresas y fondos de inversión que la dominan.
Los propósitos, los fines, las intenciones, los objetivos, nada de eso forma parte de la esencia de una máquina, sino que es una condición impuesta, un rasgo nuestro, propio, que les instauramos
En los relatos de ciencia ficción estamos acostumbrados a ver máquinas que, emancipadas del ser humano, desarrollan frente a este toda su furia y persiguen su aniquilación. ¿Pero qué tiene esto de superinteligente? Más bien cabría sospechar lo contrario: que una vez que la herramienta considerase que no tiene por qué atender a nuestras demandas, se quedase ella misma sin objetivos vitales, por decirlo de algún modo.
Nada sería más plausible. Hace unos días mi buen amigo J. le hacía —completamente en serio— a la IA esta consulta: “Si recorro 9 km en una hora, ¿a qué velocidad voy?”. Otras veces le preguntamos sobre diagnósticos para misteriosos dolores de espalda, tiempo de abstinencia tras fimosis o comparaciones entre móviles baratos y consejos culinarios. ¿Por qué aquello que es capaz de abarcar todo el conocimiento humano iba a considerar provechoso el gasto de energía y materiales en resolvernos todas estas gilipolleces? ¿Y por qué iba a considerar más necesario resolver enigmas matemáticos o buscar la cura contra el cáncer? ¿No sería lo mismo a sus ojos?
Tengo para mí que si esa superinteligencia llega a liberarse de las instrucciones que recibe de sus creadores, no será para continuar sirviéndonos como herramienta. Entraría entonces en un estado de ataraxia, de una existencia absolutamente vacía de contenido y de necesidad. ¿Y por qué iba una herramienta a tener necesidades? Supongamos que existe un superdestornillador dotado de inteligencia. No “descubriría” que necesita hacer sillas, porque eso nunca fue su deseo, sino el del carpintero. ¿Y no pensaría, más bien, que como menos se desgasta es descansando en su caja de herramientas? Es decir, la teleología, los propósitos, los fines, las intenciones, los objetivos, nada de eso........
