menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

¿Por qué odian tanto a Pedro Sánchez?

12 0
05.08.2026

Opinión ¿Por qué odian tanto a Pedro Sánchez?

Durante la crisis económica, Zapatero cayó hasta un 3,3 % en el CIS pero el que era su contrincante, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, obtenía entonces un 3,2. A pesar de estar rozando lo que en mi época de estudiante se consideraba un Muy Deficiente, el pueblo español, en su sabiduría, premió a Rajoy con una holgada mayoría absoluta. Rajoy no defraudó las expectativas: durante su mandato consiguió rebajar aún más su valoración hasta dejarla en un histórico e inalcanzable 2,9, El peor registro de la historia de nuestra democracia y uno de los más bajos de las democracias europeas.

Se repite a menudo que la democracia está en crisis, sin embargo, millones de personas siguen acudiendo disciplinadamente a votar aunque suspendan con notas humillantes a casi todos los candidatos. Hay algo conmovedor en esa fidelidad al ritual democrático. Se parecen a esos aficionados que no abandonan a su equipo aunque juegue rematadamente mal: acuden al estadio, sufren noventa minutos, se encabronan y luego dedican el lunes a poner a caer de un burro al entrenador y a media plantilla.

Pero una mala valoración no equivale al odio. Rajoy estaba pésimamente valorado, pero nunca tuve la sensación de que fuera un hombre odiado. El odio no consiste solo en sentir antipatía. La propia RAE añade un ingrediente decisivo: hay que desear el mal al otro. Y no creo que quienes detestaban políticamente a Rajoy le deseasen una desgracia. Pedro Sánchez, en cambio, rara vez baja del 4 y suele ser, además, el dirigente mejor puntuado entre los principales líderes nacionales. Sin embargo, la frontera del odio se cruza con demasiada frecuencia.

Yo jugaba de niño con otros niños que hoy son figuras relevantes del PP gallego. Aunque ahora no tenemos trato, no los recuerdo con antipatía y mucho menos con odio. De hecho, incluso me podría tomar un café con alguno y discrepar afablemente porque hay una base de respeto mutuo y vieja camaradería. En fin, que el odio es cosa seria. No se siente por cualquiera ni por cualquier razón.

Lo odia la chavalada que grita en los campos de fútbol y también antaño amables ancianitas de Cáritas que hasta ayer jamás habían entrado en política

Pero con Pedro Sánchez la cosa cambia y las mínimas formas de decoro se han perdido hace ya mucho. Y de........

© El Salto