La ultraderecha y la solución final
Opinión La ultraderecha y la solución final
En el icónico libro La doctrina del shock, la autora canadiense Naomi Klein denunciaba cómo el capitalismo neoliberal se alimenta de los desastres naturales, de la guerra y del terror para establecer su dominio ideológico e incrementar el poder de aquellos que se benefician del sistema. Este libro fue escrito en el contexto del 11-S y la invasión del gobierno estadounidense de George W. Bush en Iraq y trataba de explicar cómo el terrorismo se había convertido en el concepto idóneo que justificaba cualquier decisión gubernamental por muy impopular que fuera aprovechando que la población estaba en un estado vulnerable de shock.
El terrorismo era entonces un enemigo abstracto que podía actuar en cualquier momento, siempre latente y omnipresente, cuyo poder era precisamente su condición conceptual etérea en tanto que carente de tangibilidad física y, por ello, imposible de vencer. En definitiva, el enemigo era, a pesar de la retórica bélica, invencible y por eso mismo resultó tan útil: la guerra contra el terror sirvió como artefacto que atraía la atención de los ciudadanos para, en último término, alcanzar unos fines muy específicos para el sistema y que acababa por facilitar el funcionamiento de unos mecanismos de asimilación social que sus defensores políticos supieron aprovechar para cosechar éxitos electorales, reducir derechos y acometer profundas reformas económicas.
Los procesos migratorios se van a seguir dando a lo largo y ancho del mundo, principalmente y como viene siendo habitual, desde el Sur Global hacia el Norte
El libro fue escrito hace casi dos décadas, pero resulta muy conveniente hoy para hablar de la crisis migratoria y cómo se aborda el fenómeno de la migración desde una perspectiva que contiene evidentes ecos y, sobre todo, a través de unos mecanismos de manipulación mediática y tecnológica avanzada que están resultando muy efectivos para moldear el imaginario colectivo. Los procesos migratorios se van a seguir dando a lo largo y ancho del mundo, principalmente y como viene siendo habitual, desde el Sur Global hacia el Norte, y es algo que los expertos coinciden en que se agravará con el paso del tiempo en tanto que las brechas de desigualdad se siguen ensanchando internamente en los países de origen, así como el cambio climático y sus consecuencias van a seguir forzando la creciente migración climática. Puede parecer una paradoja que aquellos partidos que basan sus argumentarios políticos en la lucha contra la inmigración son también aquellos que se declaran negacionistas climáticos y que, con total seguridad, los desastres naturales y los problemas de acceso a recursos de primera necesidad asociados a este fenómeno derivarán en un aumento significativo de las corrientes migratorias.
El problema, por lo tanto, parece que va a seguir estando ahí, por mucho que todos estos partidos que hacen de la lucha contra la inmigración su bandera política, principalmente desde la derecha tradicional y, por supuesto, desde la ultraderecha, busquen la implementación de políticas ultranacionalistas y segregadoras. Tomando como ejemplo los mecanismos que Naomi Klein analizaba en su libro se podría concluir que el complejo fenómeno migratorio resulta extremadamente conveniente para los fines racistas de los ultras: la inmigración supone un elemento creciente y sostenido en el tiempo, un enemigo imposible de derrotar y que les provee de un catalizador político lo suficientemente potente como para hacerles llegar al poder y ejecutar su........
