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Incendio de interior

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20.08.2026

Opinión Incendio de interior

Vuelve a arder Castilla y León y vuelve a arder media Europa. La temporada de 2026 ya ha dejado 254.730 hectáreas afectadas y 42 grandes incendios forestales hasta el 17 de agosto. El arranque fue temprano y julio fue terrible. Cantabria acumulaba incendios antes de que terminase marzo. Después llegaron Extremadura, Andalucía, Castilla, León. Niebla, en Huelva, y Burgohondo, en Ávila, han llevado este verano los grandes incendios hasta dimensiones inéditas. El incendio de Los Gallardos causó 14 muertes. El fuego no entiende demasiado de autonomías, aunque las autonomías sí importan cuando llega la hora de explicar qué encuentra el fuego al avanzar.

Castilla y León vuelve a ofrecer un cuadro excepcional. Más de 90.000 hectáreas han ardido ya este año y Burgohondo superó por sí solo las 50.000, convirtiéndose en uno de los mayores incendios registrados en la historia reciente española. Venimos además de 2025, cuando ardieron 143.880 hectáreas y murieron cinco personas. Un verano detrás de otro. Las Médulas, Zamora, Ávila. Evacuaciones, brigadistas exhaustos, pueblos cercados. El humo empieza a adquirir valor estadístico y, cuando una anomalía se repite suficientes veces, quizá convenga dejar de llamarla anomalía.

Cada verano llegan las imágenes del fuego y las evacuaciones. Después empieza el intercambio de acusaciones sobre los medios que faltaron, las cuadrillas que llegaron tarde o el monte que nadie limpió. Finalmente aparecen las dos explicaciones favoritas, la incompetencia del gobierno de turno y la fatalidad climática. Ambas contienen una parte de verdad y ambas resultan insuficientes. La crisis climática prolonga las temporadas de riesgo, eleva las temperaturas y seca antes la vegetación, pero no actúa sobre una maqueta vacía. Encuentra pueblos envejecidos, servicios degradados, actividades agrarias en retroceso y montes desconectados de quienes durante generaciones los trabajaron. Pero los pueblos........

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