De las rejas a la corona: una reflexión de cómo construimos la reputación
Hay algo particularmente curioso en la velocidad con la que una sociedad puede cambiar la manera en que mira a una persona. Hace unos días Tatiana Marset, en el centro de una noticia judicial, brindaba una conferencia de prensa a su salida del penal de Palmasola para cumplir detención domiciliaria. Periodistas entusiasmados se fotografiaron con ella, poco después apareció como imagen de una peluquería y finalmente supimos que fue elegida reina de una comparsa en Santa Cruz para el Carnaval 2027.
El interés de este texto no es juzgarla ni condenarla por su parentesco; la responsabilidad penal es individual y corresponde a la justicia. En lo que quiero indagar es en lo siguiente: ¿Cómo una persona expuesta judicialmente pasa, en días, del estigma al reconocimiento? ¿Cómo pasó Tatiana de ser vinculada al narcotráfico a ocupar espacios de representación social sin haber dejado de ser investigada? No se trata tanto de Marset, sino de nosotros, ya que una sociedad dice mucho de sí misma no solo cuando castiga, sino cuando reconoce y celebra.
NADIE CONSTRUYE UNA REPUTACIÓN EN SOLEDAD
La reputación parece un atributo individual, pero es un error pensar que pertenece exclusivamente a la persona. El respeto, la admiración o el........
