Eran menos dramáticas
Hugo José Suárez publicó la carta de amor y de despedida de su abuela, divorciada, de su amante, el gestor cultural anarquista Líber Forti. “Luchador y seductor, encantó a Elena y empezaron una relación de pareja estable”, escribe el nieto. Hasta que, “en una ocasión, Elena llegó inesperadamente a su casa y encontró a Líber besando a una mujer y sus manos acariciándole los pechos descubiertos”.
Ella había sacrificado las comodidades, incluso renegaba por su docilidad para lavar los overoles de los amigos sindicalistas, pero no perdonó la infidelidad. El 2 de julio de 1954 se despidió de aquel hombre que había alterado su tranquilidad y a toda Tupiza con sus prédicas ácratas y los ensayos en lo que sería La Cueva de “Nuevos Horizontes”.
“Desde que vi por primera vez tus ojos negros y dulces supe que te quería, sin reflexión y sin cálculo, más allá de la vida y de la muerte”, desgrana su historia de pasión desbordada en una misiva de novela. Decide dejarlo antes de “ver cubrirse con un velo de cansancio tus ojos que amé tanto o dibujarse una mueca de hastío en la boca que me besó”. Dos años después conoció a........
