El agua reclama gestión, ciencia y acción
La crisis hídrica global exhibe hoy una doble cara que exige respuestas urgentes y coordinadas; por un lado, el incremento de fenómenos extremos —inundaciones y sequías— y, por otro, la erosión silenciosa de reservas vitales como glaciares y aguas subterráneas. En efecto, el informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que 2024 fue el año más cálido desde que empezaron a registrarse sistemáticamente los valores de temperatura hace 175 años, lo que confirma que el problema hídrico no puede separarse del calentamiento global. Por consiguiente, no basta con medidas reactivas ante las emergencias: se requiere una estrategia integrada que combine mitigación climática, inversión en observación y adaptación de infraestructuras hídricas (OMM, 2025).
Además, conviene subrayar que la problemática hídrica no es homogénea; no obstante, sus efectos son profundamente injustos. Así, mientras que regiones como Europa central y partes de Asia registraron caudales superiores a lo normal y episodios de inundación masiva, grandes tramos de América del Sur —incluida la cuenca amazónica— y extensas áreas del sur de África experimentaron sequías prolongadas y déficits de humedad del suelo. En consecuencia, las políticas deben incorporar un enfoque territorial que reconozca esta........
