Los bomberos forestales de Madrid solo pueden sanear el 1% de la masa forestal cada año
La tragedia asola a parte del territorio madrileño, devastado por incendios aún activos, y mantiene en vilo al resto, donde los ciudadanos ven llegar el humo con preocupación por el bienestar de sus conciudadanos y por la enorme pérdida de vida vegetal y animal. La situación mejora, pero la nueva ola de calor amenaza con postergar el fin catástrofe y, con los bomberos y múltiples servidores públicos arriesgando su vida para combatir las llamas y salvar todo lo posible, una pregunta resuena en las casas de cada vez más madrileños: ¿se podría haber hecho algo en invierno?
La duda, más bien indignación, escapa de la búsqueda de culpables, por lo menos de momento, y responde más al lamento por el pasado y el miedo al futuro. En 2025, los madrileños vieron como Tres Cantos ardía, dejando tras de sí en torno a 2.000 hectáreas afectadas y 200 vecinos desplazados; números muy similares a los sufridos en Cadalso de los Vidrios en 2019. Grandes incendios, así los etiqueta la Comunidad de Madrid, que parecen nimios al lado de las 25.000 hectáreas y 30.000 desplazados........
