Buenas personas en la Policía, una idea novedosa para las próximas infiltraciones
Levantarte una mañana y descubrir que la persona con la que llevas años compartiendo vida, brindado, llorando, soñando un futuro, pensando en tener hijos no es quien dijo ser, ni siquiera su nombre, parece un escenario doloroso reservado a una novela. Entender que su único interés era averiguar toda la información posible para hacerte daño a ti y a tu entorno empujaría a cualquiera que sufriera esta situación a un pozo anímico, con sus graves derivadas físicas, del que quizá nuca salir. Desconfianza y miedo de por vida. El día a día de movimientos políticos y sociales de izquierdas y de sus militantes.
Una mañana Manuel o Laura pasan a ser el agente 888888 y todo tu mundo se viene abajo. Tú, con un nombre real y la vida tatuada en la cara, te preguntas cómo pudo estar engañándote durante años. Un supuesto garante de la seguridad ciudadana entrando en tu casa, la de tu familia, la de tus amigos e, incluso, manteniendo relaciones sexuales contigo bajo engaño. “Es un agresor sexual que se ha inventado una vida falsa con la que conseguir mantener relaciones conmigo y poder extraerme más información”, puedes llegar a pensar.
Tampoco entiendes el motivo, pues tu asamblea está conformada por personas normales que tan solo buscan una vida mejor para sus iguales, sin incurrir en ningún tipo de delito ni motivar........
