Diario de una ausencia (Segundo día)
Me despertó el sonido lejano y casi inaudible de un grito. A pesar de la oscuridad infinita reinante en la habitación podía ver todo muy claro a mi alrededor, menos a ella quien me gritó y que ahora escuchaba con seguridad. Su murmullo ahora era suave, sereno y relajante, incluso, podía sentirla y su presencia se esparcía en el ambiente y hasta sentía algunas........
