Creer en el país sin esperar milagros políticos
Es verdad que sobran razones para el repliegue, ya que vivimos bajo una fatiga crónica provocada por la corrupción, la violencia de la delincuencia y la hostilidad diaria de servicios que deberían ser amigables, como la educación, la salud o el transporte público. En ese escenario, ser desconfiado se ha convertido en nuestro chaleco antibalas cotidiano. Sin embargo, cuando convertimos la sospecha en nuestra única política de convivencia, le entregamos el control exactamente a aquello que nos está destruyendo.
Hace casi cuatro siglos, el filósofo inglés Thomas Hobbes advirtió........
