menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Peluqueras y dentistas ambulantes llegan a la España vaciada: "Me dan pan, huevos o cecina"

49 0
21.03.2026

Servicios en las zonas rurales

Peluqueras y dentistas ambulantes llegan a la España vaciada: "Me dan pan, huevos o cecina"

En los últimos años emprendedores han montado negocios para llevar servicios a personas mayores que viven en zonas rurales y no se pueden desplazar

"Es una relación completamente distinta, a veces entras sin llamar al timbre", explica Esther Ángulo, peluquera itinerante en Burgos

Más de 1.800 pueblos en España tienen un solo habitante: "Es una gozada escuchar el silencio"

Esther Angulo peina a una señora en un pueblo de Burgos. / EL PERIÓDICO

"Al final se crea una relación personal. El otro día fui a Bembibre (Burgos) a cortarle el pelo a unos pastores jóvenes. Su madre me preguntó que si había comido, que me ponía un plato, que tenía puré y pollo de corral. Joé, es el mayor manjar que me puedes dar. Luego, que si me gustaba la cecina, que acababan de hacer. Me dio también huevos de las gallinas que crían. Al final, ni les cobras el corte. Valoro mucho el trato humano, algo que se está perdiendo. A veces ya entras por la puerta directa, no llamo ni al timbre. Es una relación completamente distinta".

Esther Angulo, peluquera rural, en uno de sus viajes por los pueblos de Burgos. / EL PERIÓDICO

Esther Ángulo Tovar es una peluquera rural de Burgos por profesión y por devoción, de esas castellanas que aman vivir en Castilla, recorrer sus pueblos, hablar con sus gentes, porque hay mucho en ello despojado de artificios, más natural, más humano, alejado de los vértigos de vida de las ciudades. Tras 13 años trabajando de peluquera en Villodrigo (Palencia), Esther tenía ya muy claras las "necesidades" acuciantes que tenían los pueblos, carentes de dentistas, de médicos, de peluqueros... las personas mayores tienen que tirar de familiares o amigos para que les lleven a otros pueblos más grandes a varios kilómetros, postergando a veces semanas o meses lo que tienen que hacer.

"No puedo estar más a gusto; al final no me llama nadie a la que no le guste. Ahora me llegan a esperar hasta 15 días", comenta Esther, peluquera en Burgos

"No puedo estar más a gusto; al final no me........

© El Periódico (ES)