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Anne Applebaum: "La UE debe tener su propia tecnología e IA para competir"

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03.05.2026

Anne Applebaum: "La UE debe tener su propia tecnología e IA para competir"

Nacida en Washington DC (1964), es una de las voces más respetadas del análisis geopolítico, especializada en Rusia y Europa Central. Licenciada en Historia y Literatura por la Universidad de Yale, empezó su carrera periodística en ‘The Economist’. Ganó el Premio Pulitzer en 2004 por su ensayo ‘Gulag’

La periodista e historiadora estadounidense Anne Applebaum / Karol Grygoruk

La organización Freedom House afirma que el 21% de la población vive en países libres; el 39%, en países parcialmente libres, y el 40%, en países no libres, y que la libertad global ha disminuido por 20º año consecutivo. ¿Hay algún motivo de optimismo para pensar que las democracias plenas vayan a reverdecer en el futuro?

No hay una regla automática según la cual el mundo tenga que ir en una dirección u otra, ni que tengamos que volvernos más autocráticos o, de hecho, más democráticos. Todo lo que ocurra mañana depende de lo que la gente haga hoy. Las informaciones sobre la amplia cobertura del declive democrático que estamos viendo y escuchando en todo tipo de medios y conversaciones inspiran a la gente a pensar en qué tipo de sociedad quiere vivir. Las recientes elecciones en Hungría [el partido del primer ministro Victor Orbán perdió frente al candidato opositor, Péter Magyar] demuestran que incluso los países donde el Estado y los medios de información están capturados por el Gobierno pueden experimentar un cambio. Solo hace falta que haya suficientes personas dispuestas a que ocurra. La esperanza está en las personas activas y comprometidas, en los jóvenes que no quieren aceptar el declive de sus países ni de sus sociedades.

¿Exceso de burocracia, falta de líderes carismáticos, de discursos convincentes…? ¿Hasta qué punto han fallado nuestras democracias?

Las personas más responsables del estado de sus democracias son los votantes. Estos los eligen. Es verdad que la naturaleza de la información actual -que con las redes sociales es algo más amplia que los medios tradicionales- favorece ahora a cierto tipo de políticos que gritan más alto y que hacen las declaraciones más extremas. La naturaleza de las redes sociales favorece la ira, el descontento y el extremismo. No creo que los líderes de la mayoría de las democracias hayan encontrado todavía una forma de afrontarlo. Tengo muchas esperanzas en que quizá la Unión Europea (UE), con normas de mayor transparencia y con el esfuerzo de mantener las plataformas de redes sociales dentro de la ley, ayude a corregir eso. Pero todavía estamos muy lejos de comprender el problema y mucho más de solucionarlo.

Trump no fue el primer líder elegido en una democracia que atacó su propio sistema políticoAnne Applebaum

Trump no fue el primer líder elegido en una democracia que atacó su propio sistema político

¿Hay un antes y un después de Donald Trump?

Sí, en la forma en que entendemos las democracias en el mundo occidental. Hay un antes de que Trump llegue a la presidencia en 2016 y luego sea reelegido. Aunque Trump no fue el primer líder elegido en una democracia que atacó su propio sistema político. Hubo dos personas que llegaron antes. Una es Recep Tayyip Erdogan, en Turquía, y la otra es Viktor Orbán, en Hungría. El patrón ya estaba establecido y, especialmente en su segundo mandato, Trump recoge ideas, sobre todo de los húngaros, sobre cómo utilizar el dinero y la corrupción para apoderarse del Estado y capturar las instituciones.

¿Y cuál ha sido su decisión más disruptiva?

Ha eliminado el papel que EEUU desempeñaba desde la Segunda Guerra Mundial: líder del mundo democrático. Ni él ni las personas que lo rodean quieren liderar. Han destruido muchas instituciones dentro de Estados Unidos diseñadas para promover la democracia, ya fueran los medios internacionales estadounidenses o el programa estadounidense de ayuda internacional. Mucho de lo que EEUU hacía antes ha desaparecido y buena parte de eso no volverá. Eso no significa que la democracia tenga que declinar en Europa. Los europeos tienen capacidad de acción. Pueden seguir trabajando juntos con otras democracias -con Canadá, con las democracias asiáticas y oceánicas- y pueden seguir construyendo el mundo democrático en el que quieren vivir. Eso ha hecho que la tarea sea quizá más difícil, pero que en algunos sentidos sea algo bueno. Es bueno que los europeos se vean a sí mismos como líderes de la democracia y que no dependan de otro para hacerlo.

En los años 70, Estados Unidos vivió una grave crisis durante la Administración de Richard Nixon. De Vietnam al Watergate, con su dimisión. Y se recuperó con el tiempo. ¿Es posible que EEUU vuelva después de Trump o en Europa debemos asumirlo como algo no seguro?

Trump tiene ahora a su alrededor a personas muy ideologizadas, muy comprometidas con acabar con el papel del país como democracia líder. Esas personas van a permanecer dentro del sistema político estadounidense durante mucho tiempo: en el Congreso, en los medios y en otras partes del sistema. Así que, aunque pierdan las elecciones de mitad de mandato o incluso si pierden las próximas........

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