menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El eclipse triplica los visitantes de los búnkers del Turó de la Rovira de Barcelona: "¿Lleno? No lo volveremos a vivir"

18 0
12.08.2026

El eclipse triplica los visitantes de los búnkers del Turó de la Rovira de Barcelona: "¿Lleno? No lo volveremos a vivir"

Más de 7.000 personas se han concentrado en el masificado enclave para presenciar la ocultación solar en la cima del Carmel, tomada a diario por turistas y en la que se han mezclado barceloneses y visitantes en una tarde excepcional

Última hora del eclipse solar total del 12 de agosto, en directo

Todo sobre el eclipse solar de 2026

Tráfico en Catalunya y resto de España por el eclipse solar, última hora en directo

Ciudadanos observando el eclipse desde el Turó de la Rovira de Barcelona.

Las colinas de uno de los barrios con las calles más empinadas de Barcelona, el Carmel, se han convertido en uno de los puntos de observación improvisados a los que una multitud ha acudido a contemplar el histórico eclipse al atardecer de este 12 de agosto para el recuerdo. Varios miles de aficionados, vecinos y turistas han coronado la cumbre del Turó del Carmel -que se ha revelado como una magnífica azotea para disfrutar del ocultamiento parcial del Sol– y también han ascendido en tropel y a pesar del calor intenso al Turó de la Rovira. De hecho, el recinto de los búnkers -donde se trata de aplacar las molestias que los residentes sufren por la masificación de visitantes- ha pospuesto su cierre un par de horas, hasta pasadas las 21:30 h, para no desalojarlos antes del apogeo del fenómeno astronómico.

Agentes cívicos habituales en el lugar y miembros de la Guardia Urbana han coincido en que la afluencia casi se ha triplicado respecto a la habitual en la zona, que suele soportar un gran flujo de visitantes a diario: en torno al ocultamiento parcial, sobre las 19:30 h, se estimaba que se agolpaban más de 7.000 personas que han atestado las laderas de las antiguas baterías antiaéreas, muchas más de las 2.000 o las 3.000 que acostumbran a congregarse al atardecer.

"Ha sido exagerado, pero no lo volveremos a vivir", decía un muchacho tras una experiencia que tardará más de otro siglo en ocurrir. "Hay mucha más gente, mucha más aglomeración, con el calor no suelen venir hasta más tarde, cuando cae el sol", ha explicado una agente que vigilaba a unos jóvenes que habían trepado una reja para retratarse.

La Guardia........

© El Periódico (ES)