España deberá doblar su productividad para mantener el Estado del Bienestar
España deberá doblar su productividad para mantener el Estado del Bienestar
La reducción de la temporalidad y la inversión de los fondos europeos permiten empezar a corregir una asignatura histórica
Una pareja de jubilados sentados en un banco. / Manu Mitru / EPC
Cuando en Europa los cañones de la primera guerra mundial justo dejaban de sonar, al otro lado del ‘charco’, en las fábricas automovilísticas de Henry Ford se inauguraba un nuevo sistema de producción de vehículos. El archiconocido empresario e inventor del modelo de producción industrial en cadena ponía en marcha una reconversión de las líneas de montaje. Si hasta entonces fabricar un coche costaba, de media, unas 12 horas, con el nuevo método podía sacar un vehículo de la fábrica en hora y media. Lo bautizó como el modelo ’93 minutos’ e ilustra el significado del concepto ‘productividad’: hacer más con los mismos recursos.
En un mundo de recursos limitados y en constante disputa, tal como evidencia la actual guerra en Oriente Próximo, saber ‘hacer más con los mismos recursos’ se erige como una suerte de ‘petróleo del siglo XXI’. "El crecimiento de la productividad es el principal pilar sobre el que se sustenta el crecimiento económico", recuerda el Consejo de la Productividad de España, un organismo de creación reciente, formado por expertos gubernamentales, independientes, patronales y sindicatos y que a principios de este mes publicó su primer informe sobre el estado de la cuestión.
Un trabajador español produjo en 2024 el equivalente a 77,8 dólares la hora, según datos de la OCDE. Hay sectores mucho más productivos que otros, pero el resultado de dividir el PIB total de una economía por las horas trabajadas arroja esa media. La media en la UE es de 79,9 dólares la hora, es decir, la economía española es un 2,6% menos productiva que la europea. No obstante, dentro del Viejo Continente existen diferencias notables, por ejemplo, un alemán produce el equilvante a 98,4 dólares la hora, un italiano 79,3 dólares, un portugués 59,8 dólares y un búlgaro 46,3 dólares.
No siempre la productividad de España ha estado por debajo de la media europea, de hecho, hace 30 años el PIB por hora trabajada era superior en España. Si bien desde 2000, justo coincidiendo con el cambio de milenio, la economía española sí ha ido mayoritariamente a remolque y la brecha con otros estados se ha agrandado ligeramente. Por ejemplo, en 1995 la productividad española era un 19% inferior a la alemana, hoy el margen es de un 21%.
Ese diferencial se explica, entre otros, porque en la economía española sectores de baja productividad, como, por ejemplo, el turismo, han tenido históricamente un elevado peso. También porque los inversores han tendido a meter el dinero en actividades de bajo valor productivo, lo que alcanzó su máximo exponente durante la burbuja inmobiliaria. Así como el elevado volumen de micro empresas –cuatro de cada 10 asalariados está en una compañía de menos de 50 empleados-, donde la capacidad de innovación es limitada; entre otros.
Ser menos productivos que el resto de Europa o bastante menos que Estados Unidos o China es tanto un problema presente –más dificultades para competir en una economía cada vez más globalizada-, como futuro. España, como el resto de Occidente, enfila la mayor transición demográfica de la historia reciente: la jubilación de los ‘baby boomers’. Se retira una jubilación más numerosa y la siguen de menos nutridas, lo que obligará a la economía española a ser más productiva si con menos manos debe producir lo mismo o más. Según proyecciones del Consejo de la Productivdad en España, para compensar el retiro de los ‘boomers’, la productividad por hora trabajada debe, como mínimo, doblarse en los próximos años.
¿Cambio de tendencia?
Pese al historial negativo, durante el reciente ciclo de crecimiento económico abierto tras la pandemia se han comenzado a vislumbrar brotes verdes en lo relativo a la productividad. Un estudio publicado a principios de año por el BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) revela que la productividad de los trabajadores españoles está creciendo a su mayor nivel desde 1995 y que, en este sentido, España se sitúa como el segundo país de la UE que más ha cultivado el 'hacer más con menos' desde 2020. Volviendo a los datos del Consejo de la Productividad, durante el periodo 2022-2025, la productividad por hora trabajada ha crecido a un ritmo anual del 1%. Esta tasa es el doble de la registrada entre 2014 y 2019, cuando el crecimiento medio anual fue del 0,5%.
Uno de los motivos que explican la reciente mejora de la productividad se encuentra en las reglas de juego del mercado de trabajo y la reducción obligada de la temporalidad que impuso la reforma laboral de 2021. “Que haya una mayor proporción de trabajadores con un contrato indefinido es bueno, porque significa que hay más incentivos tanto por parte del trabajador como de la empresa para mejorar en productividad”, considera Xavier Vives, presidente del Consell assessor de la iniciativa per la productivitat i la innovació (IPI) del Cercle d'Economia.
“Creo que sí hay elementos para considerar que este cambio no será pasajero. Estamos viendo un aumento en el tamaño empresarial, hay más inversiones y el perfil de creación del empleo está más tecnificado, es de mayor cualificación. Se han puesto las bases para iniciar un proceso de crecimiento de la productividad. Sobre todo teniendo en cuenta la situación de nuestras economías vecinas. España tiene la oportunidad de consolidar una ventaja competitiva bastante fuerte en términos energéticos”, apunta la economista de CCOO Natalia Arias. Si bien no todos los expertos consultados para este reportaje comparten ese optimismo.
¿Prosperidad compartida?
Otro reto que deberá enfrentar la economía española –al igual que el resto de economías occidentales- es doble. Por un lado, maximizar el potencial de la IA para mejorar en productividad, pero, por el otro, repartir de manera equitativa esas ganancias. Algo que no ha sucedido hasta ahora. Atendiendo a los datos del Consejo, en el conjunto de los últimos 25 años, la productividad por hora ha crecido cerca de un 13%, mientras que la remuneración real lo ha hecho en un 11%.
“Un escenario en el que las ganancias de eficiencia vinculadas a la inteligencia artificial sean limitadas o estén desigualmente distribuidas ejercerá probablemente de freno a mayores reducciones de la jornada laboral si se desea mantener el nivel de bienestar actual”, alerta el economista senior de Caixabank Research David Martínez en su reciente análisis ‘Horas trabajadas y productividad: ¿es España un caso atípico en la UE?’.
¿Cómo seguir mejorando?
Los expertos consultados para este reportaje coinciden en señalar que la economía española no solo deben ganar productividad durante los próximos años creciendo a través de aquellos sectores más productivos, sino que también debe exigirle a aquellos gremios que históricamente lo han sido menos, como por ejemplo todas aquellas actividades relacionadas con el turismo, que mejoren la eficiencia de sus procesos.
Otro de los puntos clave será el rol de la Administración. Mientras algunos hacen suya la tesis del ‘Estado emprendedor’ de la economista Mariana Mazzucato y reclaman que el Estado español debe invertir más para corregir el diferencial de inversión pública que históricamente ha mantenido con UE, otros abogan más por un ‘Estado colaborador’, con menos burocracia –"Que no es desregular, ojo, es reducir la carga burocrática y simplificar", apunta la jefa del servicio de estudios del departamento de economía de CEOE, Edita Pereira-, mayor celeridad en la asignación de ayudas públicas – no necesariamente más cantidad- y mayores incentivos fiscales para la reinversión de los beneficios en actividad empresarial.
Ambas corrientes coinciden en requerir mayores inversiones en servicios públicos, especialmente en infraestructuras, educación y sanidad. "Si Rodalies no funciona, ya puedes hacer todas las inversiones productivas en tu empresa que no vas a poder compensar el hecho de que tus empleados no lleguen al trabajo", afirma el director de Economía y Empresa de Pimec, Carles Mas.
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La economía española se encuentra actualmente en una encrucijada, entre mantener inercias pasadas y seguir ahondando la brecha de productividad tanto dentro de la propia Europa como respecto a las grandes potenciales mundiales –Estados Unidos y China-, o consolidar y acelerar el incipiente cambio de modelo. “Para mantener el estado de bienestar vamos a necesitar dar un salto de productividad. El debate actual sobre cómo mejorar la productividad no es meramente teórico, mejorar en productividad no es un bien en sí, persigue un objetivo y el nuestro es mantener nuestro estado del bienestar, que no se paga solo”, explica Xavier Vives, presidente del Consell assessor de la iniciativa per la productivitat i la innovació (IPI) del Cercle d'Economia.
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