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Bellingham lleva a Inglaterra a semifinales tras tumbar a la Noruega de Haaland en un polémico partido: el día del 'cable de Dios'

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12.07.2026

Bellingham lleva a Inglaterra a semifinales tras tumbar a la Noruega de Haaland en un polémico partido: el día del 'cable de Dios'

Dos goles del futbolista del Real Madrid certifican la remontada en la prórroga del equipo de Tuchel

La FIFA tiene que demostrar con su chip que, en el empate de Inglaterra, la pelota no tocó el cable de una cámara

Haaland saluda a Bellingham en Miami. / ROBERTO SCHMIDT / AFP

La niebla que acostumbra a cegar a Inglaterra en los Mundiales desde su discutible éxito de 1966 se deshizo en la asfixiante Miami. La selección de los 'Three Lions', corregida una y otra vez por Tuchel, levantó el partido en la prórroga a una Noruega que acabó pagando su falta de pedigrí -se hablará sin duda del arbitraje del francés Clément Turpin-, algunos errores propios -como no amontonar balones para un Haaland reventado y que no pudo acabar el partido-, o el estado excelso del bigoleador Jude Bellingham (seis tantos ya en esta Copa del Mundo, los mismos que Harry Kane), que nada tiene que ver con el futbolista abúlico del Real Madrid.

Dará, eso sí, para bastante literatura un gol anulado a los noruegos por un empujón previo de Haaland. Pero también un episodio que haría las delicias de Iker Jiménez en sus noches paranormales. La jugada en la que se coció el empate inglés nació, supuestamente, en un toque del balón con el cable de una de las cámaras aéreas. Algo que negó la FIFA, escudándose en el chip del balón que todo lo monitoriza. El caso es que la pelota, tras el saque largo de Nyland, cayó casi a plomo a los pies de Anderson. Gordon y Bellingham hicieron el resto. Y pelillos a la mar. Si en 1986 Inglaterra sufrió una 'mano de Dios', ¿por qué no agradecer ahora un cable de Dios?

Las benditas pausas de hidratación/recaudación de este Mundial están permitiendo que las selecciones puedan tramar cuatro planes, vistiendo de una manera diferente en cada uno de los cuartos. Eso fue al menos lo que hizo Noruega, un equipo pacífico, recogido, plano y estrecho en el primer cuarto (Haaland defendía bien metido en su........

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