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Entre el muro y el algoritmo: una nueva generación de grafiteros cambia las reglas del arte urbano

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13.08.2026

Entre el muro y el algoritmo: una nueva generación de grafiteros cambia las reglas del arte urbano

Los artistas urbanos alternan la calle e Instagram, y la clandestinidad y las marcas, las instituciones y el mundo del arte

Los muralismos de muchos de ellos también han contribuido a transformar el urbanismo

El artista urbano Antonio Ona 'Muralonas'. / MANU MITRU / EPC

El chileno Antonio Ona 'Muralonas' pasó, casi por casualidad, de ser un grafitero clandestino en Barcelona a ganarse la vida como artista urbano. "Estaba pintando paredes por las calles de Sant Andreu. Una mujer se dirigió a mí. Pensaba que iba a llamarme la atención, pero me dijo que le gustaba lo que hacía y me preguntó si podía pintar la persiana de su comercio".

Antonio dijo 'sí, quiero' y el boca a boca hizo el resto. "Otros establecimientos de la zona me empezaron a reclamar. Acabé firmando un acuerdo con una asociación de comerciantes de Sant Andreu para pintar sus persianas". De ahí a dejar su sello en otros lugares de Barcelona como El Clot o El Carmel, en su Santiago natal o hasta en Nueva York. Ahora regenta 'Muralonas', una empresa dedicada a este tipo de intervenciones artísticas callejeras.

A menudo, las referencias al grafiti están asociadas a vandalismo, trenes pintados o cuerpos policiales incorporando sistemas de vigilancia como drones para evitar que se firmen las paredes. Pero pintar en la calle también ha pasado de ser un acto de rebeldía a convertirse en una herramienta transformadora. De los comercios de los barrios, del urbanismo de las ciudades e incluso de pueblos enteros. EL PERIÓDICO habla con algunos de los protagonistas de una generación de artistas, nacidos en la década de los 80, que reivindica un mayor papel del arte callejero en el urbanismo.

La valenciana Julieta XLF pinta un mural. / Luis Carbonell

"En España ya había tradición de pintadas y de muralismo en los 80. Había muchos espacios libres en las ciudades y una legislación bastante laxa", cuenta Fernando Figueroa, doctor en Historia del Arte por la UCM y tal vez el mayor estudioso del grafiti y el arte urbano en España.

Pero entonces llegó la explosión de la cultura hip-hop de los 90. "Nació una nueva escuela inspirada en el modelo de Nueva York, que llegó por las películas y se estableció incluso una nueva filosofía. Antes se evitaba la confrontación con las fuerzas del orden si te sorprendían pintando. Huías o te entregabas. Y si te pillaban, te ponían una multa o te regañaban. La llegada del modelo neoyorquino fijó otras reglas. Dejó de rehuirse el enfrentamiento con la autoridad y se impuso una actitud combativa. El 'vandal' se convirtió en la nueva apuesta".

"Ahora, a veces, el grafiti no es más que un medio para conseguir el objetivo real: generar contenido para las redes. Grabar la misión de llegar a un lugar y pintar, editar el vídeo y subirlo a las plataformas"Fernando Figueroa— Doctor en Historia del Arte por la UCM

"Ahora, a veces, el grafiti no es más que un medio para conseguir el objetivo real: generar contenido para las redes. Grabar la misión de llegar a un lugar y pintar, editar el vídeo y........

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