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Operación retorno

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30.09.2025

Opinión | LAS FRONTERAS DE EUROPA

Rafael Vilasanjuan

Periodista

Soldados polacos instalan alambre de espino en la frontera con el enclave ruso de Kaliningrado, en noviembre de 2022. / Tomasz Waszczuk EFE

Desde la invasión rusa de Ucrania Europa lleva preguntándose cuáles son sus fronteras. El ataque de Putin al país vecino no era solo una cuestión territorial, era el inicio de la vuelta al imperio ruso. Para Europa el final de los años tranquilos. Desde la caída del muro de Berlín nunca el viejo continente se había sentido tan joven y lozano, tan pacifico como integrador. Europa se hizo grande, pero eso se ha acabado. Las fronteras se han vuelto líquidas.

Los países bálticos han quedado como islas en las fronteras de Putin. Desde la bahía de Kaliningrado, un enclave de Rusia en la UE, se dirigen operaciones contra Polonia y se controla el tráfico de sus buques. De momento no es una declaración de guerra, pero sí de intenciones. El sentimiento de frustración tras el fin del comunismo controla el poder en el Kremlin y quiere iniciar la operación retorno.

Es difícil pensar que puedan ganar una batalla militar contra la OTAN, pero les vale la indecisión de un presidente como Donald Trump que se mueve por intereses propios y tan pronto puede reaccionar en contra como a favor de la UE. Más que la fuerza militar, Rusia, un estado terrorista (perfectamente descrito en el libro “Rusia contra el mundo” del periodista de esta casa Marc Marginedas ) emplea la inteligencia ilegal, la financiación de movimientos radicales a derecha e izquierda y organizaciones criminales en todo el mundo para llevar a Europa al borde del abismo. De momento la amenaza se concentra en las fronteras. En Moldavia sin necesidad de invadir ataca su sistema electoral para intentar poner a un presidente satélite.

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En Polonia y Rumania las incursiones de drones y aviones anuncian que Putin no solo quiere el Donbás. No es tiempo para dudar. En lo militar puede que estemos preparados sin necesidad de aumentar tanto el presupuesto, pero esta batalla es más sutil y requiere controlar ciberataques, espías y criminales que atacan desde dentro. Si queremos salvar las fronteras de Europa, las geográficas y sus valores, por ahí hay que empezar a atacar.

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