España, España, España
Opinión | Venga, circule
España, España, España
España, España, España
Hay una liturgia bien ensayada en la derecha española. Comienza con una bandera —a ser posible grande, de esas que tapan fachadas enteras—, continúa con un discurso sobre la nación eterna, los valores de Occidente y la amenaza roja, y termina con un aplauso. Santiago Abascal lleva años perfeccionando el ritual. Isabel Díaz Ayuso lo ha convertido en marca personal, en estética de barra de bar elevada a rango de ideología. España, España, España. La patria como escudo, como insulto y, sobre todo, como combustible electoral barato. Sin embargo, mucho me temo que España no está sola en este negocio, sino que tiene una versión en miniatura. Ring de luz, fondo de pantalla verde, una generación de influencers y youtubers que descubrieron hace unos años que Andorra y Dubai tienen un sol parecido al de España pero un tipo impositivo mucho más agradable. Hicieron las maletas y se fueron con sus coches, sus patrocinadores y sus millones de seguidores que se quedaron aquí, pagando sus impuestos, financiando los hospitales que los streamers ya no necesitan porque viven en el paraíso fiscal del momento.
El problema es que el paraíso, a veces, se complica. Y cuando eso ocurre —cuando hay un conflicto, una amenaza, un momento de verdadero miedo—, el pasaporte español de repente vuelve a........
