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El "apreteu" de Sánchez que arruinó la Vuelta

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16.09.2025

Opinión | GATO ADOPTIVO

Ferran Boiza

Director adjunto de EL PERIÓDICO

Un joven ondea una bandera de Palestina el domingo en el paseo del Prado de Madrid. / Jesús Hellín / Europa Press

No nos engañemos, cuando las protestas callejeras no sólo son jaleadas sino impulsadas por los poderes públicos, pierden parte de su legitimidad. En España, tenemos ejemplos recientes en el ‘procés’, con un Govern que estaba en misa, empujando a los manifestantes a la calle, y repicando, mandando a los Mossos a mantener el orden público. El 1 de octubre de 2018, un año después del referéndum ilegal, el expresident de la Generalitat Quim Torra pronunció en Sant Julià de Ramis su ya célebre “apreteu, i feu bé d’apretar” ante manifestantes y miembros de los Comités de Defensa de la República (CDR) que realizaban protestas, bloqueaban carreteras y llevaban a cabo acciones de desobediencia civil en diversos puntos de Cataluña. Aquel llamamiento acabó mal, muy mal, apenas un año después. Tras la sentencia del Tribunal Supremo del 14 de octubre de 2019, que condenó a los líderes del ‘procés’ por sedición y malversación con penas de hasta 13 años de prisión, los CDR protagonizaron una serie de protestas que escalaron rápidamente a disturbios violentos, con quema de contenedores, saqueos a comercios y choques directos con la Policía que dejaron cientos de heridos, decenas de detenidos y daños millonarios en el mobiliario urbano y el transporte.

Salvando, por ahora, las distancias, es sorprendente que el domingo por la mañana el presidente Sánchez pareciera jalear el boicot a la Vuelta y su delegado del Gobierno en Madrid, Fran Martín, se felicitara por la noche del “ejemplo de dignidad” que, en su opinión, había dado la ciudadanía madrileña. De la suspensión de la última etapa de la Vuelta, de los 22 policías heridos y de los dos detenidos en la algarabía pasó de puntillas el delegado, cuyo dispositivo policial fue un fracaso porque no consiguió el objetivo que se había marcado públicamente unos días antes: proteger la Vuelta y permitir las protestas por la masacre de Israel en Gaza. Aunque tampoco hay que descartar que, como malician los sindicatos policiales, Martín se sumara entusiasta al particular “apreteu” de Sánchez.

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