Quitarse el velo
Corría el año 1973 y en mi condición de refugiada política, el país que me acogió me brindó cursos de holandés como parte de los extraordinarios esfuerzos que se hicieron para miles de personas que huyeron de las dictaduras. Una de las cosas que no olvido fue que en las pequeñas aulas de Hilversum conocí a dos mujeres: Eva de Polonia y Shida de Irán. Una, católica apoyaba a Solidaridad de Lech Walesa y profesaba la fe católica abiertamente, la otra había huido con cuatro hermanos de la dictadura del Sha, amigo de occidente y derrocado años más tarde por los partidarios de los Ayatolas. Nos hicimos amigas una tarde fría de invierno cuando Eva, mientras tomábamos un té caliente, nos contó la realidad de su país y la lucha por derrocar el régimen comunista. Encontré que lo que ella vivió era muy parecido a lo que estaba ocurriendo en Bolivia como consecuencia del Plan Cóndor que instaló regímenes militares, a veces de la mano de la jerarquía católica y otras persiguiéndola. Cuando terminé de contar mi experiencia – éramos las tres menores de 20 años- nos........
