La revolución ninguneada
En Tarija, el 9 de abril pasado, a las siete de la mañana, un pequeño grupo de movimientistas se reúne junto a la estatua de Victor Paz Estenssoro, con varias coronas de color rosado a cuestas. Es probable que en el pequeño acto posterior haya participado el recién reelecto alcalde Jhonny Torres, según entiendo, la única autoridad electa en una ciudad grande perteneciente a dicho partido. Una suerte de “último mohicano” de la histórica agrupación. Sin embargo, en el curso del día no hay más repercusiones, probablemente también, porque el “círculo rojo” regional esta absorto en los asuntos inherentes a la segunda vuelta prevista para el 19.
En las redes las referencias son mínimas. Uno de mis amigos de Facebook dice que Victor Paz erró el 52 y más bien se reivindicó el 85, haciendo referencia al proceso privatizador. Es una de las vertientes que actualmente se “ningunean” lo que históricamente se denomina como “revolución nacional”. Ya en esa década los neoliberales en boga catalogaban a la nacionalización de las minas como una catástrofe mayor. Sin duda, los libertarios de ahora (volvió el péndulo hacia esa dirección y hacia allí se mueven los innumerables acólitos de las modas políticas), han retomado dicha opinión con mayor énfasis.
La otra vertiente que mira con desdén, o prefiere no mirar la revolución de abril, es la del masismo y sus distintas ramas. El motivo es simple y........
