La erosión de la confianza digital
Durante siglos nos enseñaron que “ver para creer” era una prudente vacuna contra el engaño. La inteligencia artificial acaba de jubilar el refrán. Hoy podemos ver y escuchar a un gerente, un familiar o un experto financiero que jamás dijo lo que aparece diciendo. Incluso podemos conversar con él. El rostro es perfecto, la voz familiar y la estafa, lamentablemente, auténtica.
Chris Skinner describe esta nueva fragilidad en The erosion of trust, un capítulo de Intelligent Bank. Su tesis es inquietante: la delincuencia digital no inventó nuestra credulidad; aprendió a industrializarla. El viejo estafador necesitaba imaginación, paciencia y cierta habilidad teatral. Su sucesor dispone de inteligencia artificial, traducción instantánea, clonación de voz y miles de víctimas potenciales al mismo tiempo. La tecnología no creó la mentira, pero le dio banda ancha.
El fraude nigeriano es un buen ejemplo inicial. Durante años llegaron cartas y correos anunciando herencias fabulosas, premios de lotería o fortunas bloqueadas que sólo necesitaban una pequeña ayuda —y un adelanto— para liberarse. Se trata de una regla antigua: cuando un desconocido quiere convertirnos en millonarios con demasiada urgencia, normalmente está pensando primero en hacerse millonario él: en los 80 gane, para la UAJMS, un financiamiento de la International Foundation for Science (IFS) , para la evaluación de la energía eólica disponible en la zona de La Ventolera. Sus resultados fueron publicados, junto a otros, en un........
