La Pasión por Servir
Hoy voy a estar un poco cursi y sentimental, pero creo que son derechos que tenemos quienes escribimos y ya no sé ni para qué ni para quiénes.
Cuánto diera por volver a ser aquel muchacho soñador que recorría las callejuelas de San Antonio con un viejo código que me servía de disculpa para contar que iba a seguir los pasos de mi padre, ese ya por entonces un curtido abogado de la Universidad del Cauca.
La verdad, yo nunca quise estudiar derecho y que me perdone mi maestro Leonidas Chaux, porque aquí entre nos, mi viejo Mario F tampoco lo quiso.
En cambio, y a hurtadillas, me encantaba pergeñar las teclas del viejo Steck........
