menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Democristianos y socialdemócratas latinoamericanos

42 0
22.07.2026

Durante el siglo XX el desarrollo del capitalismo en América Latina fue acompasado por el nacimiento de una multiplicidad de nuevos partidos políticos, motivados incluso por el surgimiento de la izquierda marxista, pionera en ofrecer soluciones que alteraban las raíces del sistema (https://t.ly/ZZxKs). Los populismos clásicos definieron políticas sociales. Pero también aparecieron partidos democratacristianos y socialdemócratas que, inspirados en las corrientes europeas, extendieron esas ideologías a la región.

La democracia cristiana latinoamericana provino del antiguo conservadorismo. Buscó conciliar la doctrina social católica con la democracia de tipo liberal. Pensaba que el mercado y la empresa privada eran los elementos dinamizadores de la modernidad. Al mismo tiempo rechazó al marxismo, sobre todo por ateo y por su final búsqueda del “comunismo”.

Por su parte, la socialdemocracia incubó en sectores liberales y radicales, igualmente motivados por avanzar en caminos modernos de sociedad. Reivindicó una “tercera vía” entre capitalismo y comunismo, aunque siempre fue este último el gran fantasma a combatir. En todo caso confiaba en el papel regulador del Estado en distintas áreas económicas y avanzó en la preocupación por dotar a la sociedad con servicios públicos en educación, salud y vivienda.

Del ideario a la realidad hubo contradicciones insalvables. El Partido Demócrata Cristiano (PDC) fundado en Chile en 1957 fusionó la Falange Nacional, Partido Social Cristiano, Partido Nacional Cristiano y Partido Agrario Laborista. Adquirió relevancia en la década de 1960 por el reformismo social del gobierno de Eduardo Frei Montalva (1964-1970). Apoyó la ratificación de Salvador Allende a la presidencia (1970-1973), para pasar luego a la oposición; reconoció inicialmente a la dictadura de Augusto Pinochet, para romper luego e incluso sufrir la represión; y........

© El País