Decadencia del poder
El ejercicio del poder es la razón de ser de la política. Es lo que la habilita. Sin poder efectivo, la política se vuelve enunciativa, en el mejor de los casos, y lírica, en el peor. Pierde sentido porque solo existe en el discurso, no en los hechos.
Y es en ese interregno —parafraseando a Antonio Gramsci— donde el poder dominante se vuelve vulnerable y comienzan a articularse propuestas alternativas que se alimentan precisamente de ese vacío: un espacio marcado por la ausencia, la dilapidación o el abandono del poder, ya sea por diseño o por indecisión.
Pese a ello —o al uso tardío, tímido e ineficiente del poder— el presidente Paz Pereira sostiene que encabeza un renacer político del país. Jaime Paz lamentaba a principios de mayo los dolores de parto de un país “nuevo”, donde las directrices políticas pasarían de un entorno corporativista a otro más individualista, cobijado bajo un Estado paternalista que el actual mandatario no pretende simplemente reformar, sino refundar institucionalmente.
Parte del discurso público y numerosos opinólogos han reforzado esta narrativa bajo la lógica de la destrucción creativa: de las ruinas que deje la conclusión de la “batalla de las batallas” —en el léxico presidencial— emergería ese nuevo Estado. Poco énfasis se ha puesto,........
