Cuando pasan los años
Una de las cosas tristes que sufrimos aquellos a quienes Dios nos concede el privilegio de pasar la raya de los 90 años -yo marco 91- es que casi todos los amigos de la juventud murieron. Sé que Jaime Álvarez Jaramillo sobrevive, y tengo la satisfacción de que el más querido compañero de aquellos años, Octavio Toro Gutiérrez, vive y tiene su mente en perfectas condiciones.
Inicié la relación con Octavio en 1948 porque ya era cuñado de mi tía Esperanza Potes quien se casó con Raúl Toro. Y desde entonces iniciamos una relación tan cordial que aún subsiste, y nos comunicamos con alguna frecuencia pues Octavio reside en Bogotá.
Si yo encontrara a la vera del camino la lámpara de Aladino, la frotaría, y cuando el genio me preguntara cuál es mi mayor deseo para que él lo satisficiera, no dudaría en pedirle que me regresara a aquella etapa........
