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La posesión va por dentro…

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06.08.2026

Parece que hubieran pasado siglos y que, desde entonces, estuviéramos esperando la llegada mesiánica de un líder honesto y capaz de llevar las riendas de nuestro país, sumido hasta ayer en la más profunda y demencial depravación estatal, como he querido llamar a esta debacle demoledora de las instituciones y la moralidad pública.

Por piedad del Redentor, fueron solamente cuatro años. Pero este lapso fue suficiente para conocer las más oscuras y ruines intenciones de un ser humano que pareciera pertenecer a una especie distinta, turbia y en procura del mal común, encaminado a satisfacer sus más lascivos instintos de poder destructor.

Fueron días y noches de mucho dolor, iniquidad, zozobra y sangre inocente derramada, navegando entre cultivos de coca.

Pero llegó la luz y elegimos a un gran ser humano; migramos de la Patria Miseria a la Patria Milagro, regida por la axiología administrativa, la deontología jurídica y los principios y valores inmutables y perennes. Esos que no conoció Petro y a los que no les dio el lugar que un estadista debe darle a los principios de una República democrática como Colombia; a un Estado Constitucional de Derecho.

Hoy recibimos con júbilo y henchidos de emoción a nuestro nuevo presidente, el Dr. Abelardo Gabriel De La Espriella Otero. Es un día para celebrar y para unirnos; lo de ayer no se trae a colación, sino únicamente para tenerlo como un retrovisor de lo que jamás debe hacerse en una nación digna de un representante probo, determinado y docto. Hoy entonaremos nuestro himno nacional con orgullo patrio: luzcan........

© El País