El deber ser no tiene ideología
En las democracias modernas es frecuente hablar de gobiernos de izquierda, de derecha o de centro. Sin embargo, cada vez me convenzo más de que el verdadero debate no debería girar alrededor de esas etiquetas, sino de una pregunta mucho más importante: ¿está el gobierno cumpliendo el deber ser del Estado?
Con frecuencia la discusión pública se queda atrapada en la ideología, mientras los ciudadanos esperan respuestas concretas. A quien espera una cita médica, busca empleo, teme por su seguridad o desea una educación de calidad para sus hijos le preocupa poco el lugar que ocupe un gobierno en el espectro político. Lo que realmente espera es que las instituciones funcionen y que los derechos consagrados en la Constitución dejen de ser promesas para convertirse en realidades. Gobernar no consiste en mantener satisfechos, por partes iguales, a quienes piensan distinto. Esa búsqueda permanente de equilibrios puede terminar conduciendo a decisiones incompletas o tímidas, cuando lo que la sociedad necesita son respuestas claras, oportunas y eficaces a problemas que afectan la vida cotidiana de millones de ciudadanos. La democracia exige deliberación, pero también exige decisión. Y sin decisión, el poder........
