Estamos a mitad de camino
Tenemos que aceptar que no se cumplieron las previsiones catastróficas que anunciaban la llegada de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis acompañados de conquista victoriosa, guerra y violencia sangrienta, hambre y escasez, y la muerte y la devastación por epidemias y plagas. Aunque 52 días han sido una prueba durísima que ha tenido manifestaciones de los Cuatro, no se dijo la última palabra ni se disparó la bala que generaría genocidio. La necesidad de ser escuchados, la irracionalidad, las confrontaciones no resueltas y ciertas prácticas colectivas, han terminado en una negociación que nos ha dejado molestos, y, sin embargo, ha servido para que se levanten (¿transitoriamente?) las piedras en un país que necesita caminos para producir y llegar a los mercados.
Como no podemos seguir viviendo con el “Jesús” en la boca, está llegando el momento de la reflexión madura que ponga atajo a esta conducta. Hay dos evidencias que hacen suponer que estamos comprendiendo la gravedad de lo que estamos viviendo. Bajo la presidencia del senador Diego Ávila, sin........
