Sucesión, garantía democrática
La fuerza pública en una democracia no se improvisa, se construye sobre cimientos de doctrina, disciplina y una sabia organización piramidal. Esta estructura, inveterada y probada a lo largo de la historia, no es un capricho jerárquico, es un mecanismo de depuración natural que garantiza que solo los perfiles más destacados, templados en la rigurosidad del servicio y el mérito, asciendan a las dignidades del mando.
Los relevos institucionales, sustentados en la doctrina de las organizaciones y el estricto respeto por los escalafones, constituyen el verdadero blindaje de las fuerzas y el logro del fin último, la seguridad en toda su máxima expresión.
Cuando un Estado respeta este ordenamiento, los gobiernos de turno adquieren la libertad y........
