El espejismo del salario "vital"
A la luz de Ortega y Gasset, el reciente decreto salarial en Colombia no debe leerse como un acto de justicia económica, sino como una nueva ejecución de "la rebelión de las masas": el deseo del gobernante pretendiendo prevalecer sobre la estructura técnica y orgánica de la realidad.
El aumento del salario mínimo a dos millones de pesos es el triunfo de la voluntad sobre la razón. Al fijar un incremento del 23.7%, el Gobierno no crea riqueza; intenta legislar sobre la escasez mediante el capricho, ignorando la productividad es, como diría Milton Friedman, romper el termómetro porque hace calor; se destruye la señal de la realidad, pero la fiebre permanece. El valor de las cosas emana de la productividad y no del boletín oficial.
Aunque existe en Colombia una izquierda intelectual y racional que entiende el valor de las instituciones, el problema hoy es una demarcada vertiente radical que ha elevado el resentimiento a categoría de dogma. Como advirtió........© El Nuevo Siglo Bogotá





















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