El fin de los cien años de soledad
Colombia se acostumbró a que su política exterior se narrara como una novela de realismo mágico: un país suspendido entre el mito y la administración pública, donde la ideología sustituía al análisis y el gesto simbólico ocupaba el lugar de la estrategia. Gustavo Petro cultivó esa ficción hasta habitarla -Aureliano Buendía convertido en jefe de Estado, librando guerras perdidas de antemano en nombre de causas que nunca eran del todo suyas-. La decisión del nuevo gobierno de restablecer plenamente las relaciones diplomáticas con Israel cierra ese ciclo. Macondo se desvanece; empieza el tiempo del realismo, sin adjetivos.
El presidente Abelardo de la Espriella ha dejado claro desde el primer minuto que su mandato no buscará el aplauso de las élites globales, sino la protección de la nación. Junto al vicepresidente y al canciller Omar Bula, han emprendido la tarea de rescatar a nuestra Cancillería del ensimismamiento de la fábula. Retirar la adhesión de Colombia a la demanda........
