No confundamos rentabilidad con lucro
¿Cómo se distribuyen los riesgos cuando los retornos de una inversión se realizan hoy, pero algunas de sus contingencias pueden aparecer muchos años después?
Durante años, el debate económico chileno ha usado rentabilidad y lucro como si fueran sinónimos. No lo son.
La rentabilidad describe el retorno obtenido o esperado respecto de los recursos comprometidos en una actividad.
El lucro, en cambio, tiene significados jurídicos que dependen del ámbito en que se emplee y, en la discusión pública, suele asociarse a determinadas formas de apropiación privada del excedente. Confundir ambos planos dificulta más de lo que ayuda.
La confusión opera en ambas direcciones. Permite presentar cualquier crítica a una ganancia abusiva como una ofensiva contra la empresa y, al mismo tiempo, considerar sospechosa cualquier actividad que genere excedentes.
En términos económicos, la rentabilidad cumple una función precisa: permite comparar proyectos, compensa el tiempo durante el cual los recursos permanecen comprometidos y remunera el riesgo asumido.
Una empresa que persistentemente no cubre sus costos termina consumiendo su patrimonio. Incluso las organizaciones sin fines de lucro necesitan generar excedentes para mantener infraestructura, innovar y enfrentar contingencias. No distribuir utilidades no equivale a operar sin excedentes.
Hasta ahí existe poco espacio para la controversia: sin una expectativa razonable de retorno, difícilmente habrá inversión privada sostenida. El problema comienza cuando se supone que toda ganancia posee el mismo origen o produce los mismos efectos.
Una empresa puede aumentar su rentabilidad porque innova, organiza mejor la producción, incorpora tecnología o satisface una necesidad desatendida. Pero también existen ganancias asociadas a barreras de entrada, asimetrías de información, posiciones de mercado o costos que no recaen íntegramente sobre quien desarrolla la actividad. La cifra contable puede ser semejante; el proceso económico que la produjo no lo es.
Por eso, una utilidad no certifica por sí sola cuánto valor se creó. En la producción intervienen capital, trabajo, conocimiento acumulado, proveedores, instituciones e infraestructura pública. El mercado distribuye ingresos entre quienes participan de ese proceso, pero el resultado financiero no constituye por sí mismo una medida de la contribución de cada uno.
A esa diferencia se agrega otra: rentabilidad privada y........
