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Fonavi: el riesgo detrás de la casa propia

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22.09.2026

El fondo puede ampliar el acceso al crédito hipotecario, pero habrá que determinar cuánto financiamiento fue realmente adicional, el riesgo de las instituciones que concedieron los créditos, la exposición del Estado y si se amplió la capacidad de financiar a largo plazo sin generar una dependencia.

El momento y la forma escogidos para presentar la nueva reforma al mercado de capitales no fueron indiferentes. El proyecto se lanzó el 9 de septiembre, a pocos días de Fiestas Patrias, en una fecha particularmente propicia para traducir una discusión financiera compleja a una preocupación cotidiana. Una reforma de más de treinta medidas sobre ahorro, financiamiento empresarial, regulación y mercado de capitales quedó asociada principalmente a una idea mucho más sencilla: recuperar el acceso a la casa propia.

El encuadre fue comunicacionalmente eficaz. Pocas familias hablan de profundidad financiera, duración de pasivos o composición de la base de inversionistas. Muchas saben, en cambio, lo que significa reunir un pie, enfrentar un dividendo demasiado alto o descubrir que un crédito a veinte años simplemente no alcanza.

En ese relato, el Fondo Nacional para la Vivienda (Fonavi) quedó instalado como uno de los emblemas de la reforma. El proyecto propone que sea administrado por BancoEstado y que adquiera y financie créditos hipotecarios para primera vivienda. Contempla aportes estatales por hasta US$ 2.000 millones, con un aporte inicial anunciado de US$ 500 millones.

El mecanismo puede entenderse como un gran embalse de financiamiento hipotecario. Los bancos y otras instituciones conceden créditos a veinte o treinta años; Fonavi puede adquirirlos, devolviéndoles capacidad para volver a prestar. El Fondo, a su vez, puede movilizar recursos por encima del capital inicialmente aportado. Esa es precisamente la potencia del mecanismo: utilizar una base de capital para sostener una capacidad de financiamiento mayor.

Pero el mismo mecanismo que permite multiplicar el financiamiento también genera riesgos. Y estos deberían quedar tan claros como el número de viviendas que se espera financiar.

El primero es confundir financiamiento movilizado con financiamiento nuevo. Si Fonavi adquiere un crédito que de todos modos habría sido concedido y financiado, habrá cambiado quién mantiene ese activo, pero no necesariamente habrá aumentado el crédito disponible para las familias. Comprar cien mil hipotecarios no equivale automáticamente a crear cien mil créditos que antes no podían........

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