El otro registro de vándalos y conductas incívicas
El Registro Único de Vándalos contempla sanciones para delitos e incivilidades que afectan la convivencia, pero deja fuera conductas como la colusión, el fraude, la corrupción y otros abusos de poder. No estaría mal ampliar su alcance para incluir todas las acciones que dañan el interés público.
El Registro Único de Vándalos es una de las iniciativas más ideológicas que José Antonio Kast impulsó durante la campaña. El objetivo era claro: perseguir a quienes se convirtieron en protagonistas de la segunda fase del estallido social, es decir, una masa heterogénea en la que predominaban conductas anómicas como el rayado de monumentos y paraderos, los destrozos de infraestructura pública y también acciones más graves, como el lanzamiento de bombas molotov por personas que utilizaban overoles blancos.
Sin embargo, este tipo de conductas también es practicado por integrantes de barras bravas, jóvenes acomodados que destruyen mobiliario urbano en comunas como Vitacura, ejecutivos que creen tener derecho a insultar y degradar a otras personas cuando viajan en avión, entre muchos otros comportamientos que han ido transformando nuestra sociedad en un espacio más agresivo y menos respetuoso.
Para la derecha republicana, en cambio, el problema parece tener únicamente un color político, como si pudiera verse en blanco y negro, sin comprender que se trata de un fenómeno transversal.
En la cuenta pública, el mandatario anunció oficialmente el proyecto. La iniciativa contempla la creación de un registro de vándalos administrado por el Servicio de Registro Civil e Identificación. En lo medular, tipifica conductas consideradas faltas, entre ellas aquellas que “afecten los espacios públicos, plazas, paraderos e infraestructura”. También incorpora infracciones vinculadas a la “convivencia ciudadana” y las denominadas “incivilidades”, es decir, comportamientos descorteses, groseros o irrespetuosos que rompen las normas sociales y el respeto mutuo, aunque no exista una intención deliberada de causar daño.
Curiosamente, varias de estas conductas ya están contempladas en la Ley Karin, como el uso de garabatos, insultos o........
