Una Marina híbrida colaborativa
Nuestra conclusión es que la reconstrucción de las capacidades navales de forma tradicional no es una opción financiera ni estratégica ni tecnológica ni humana.
En el marco de la celebración de las Glorias Navales de nuestra Armada, resulta oportuno reflexionar respecto a los desafíos políticos, estratégicos, tecnológicos, financieros y humanos que deberá enfrentar la renovación de nuestro poder naval mediante una fuerza híbrida compuesta por sistemas avanzados, tripulados y autónomos no tripulados, como única alternativa viable. Para quienes temen que estos cambios marquen el fin de las plataformas convencionales, debemos aclarar que no se pretende reemplazar las capacidades existentes, sino que fortalecer la magnitud y letalidad de la fuerza existente, haciéndola económicamente sustentable y consistente con las cada vez más reducidas dotaciones disponibles.
La mayoría de las marinas occidentales se encuentran cambiando de rumbo para hacer frente a amenazas marítimas emergentes, tales como la situación en el Estrecho de Bab el-Mandeb en el Mar Rojo y en el Estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico, en un marco acelerado de cambios tecnológicos, de dificultades para enfrentar las continuas limitaciones de recursos, escasez de personal y los problemas de capacidad industrial, entre otros desafíos, que obligan a considerar una profunda reingeniería de la forma histórica de desarrollar la guerra en el mar.
En este contexto, muchas de las nuevas tecnologías no tripuladas y autónomas ya son una realidad, no ciencia ficción, pero cabe preguntarse si ellas podrán implementarse a la escala y la premura necesarias, considerando que en algunos ámbitos los proyectos de desarrollo aún se encuentran en fase conceptual, lo que nos previene que, solo cuando ellos sean operativos, una nueva Marina híbrida colaborativa –tripulada y no tripulada– podrá empezar a enfrentar las nuevas amenazas con buques tripulados operando como elementos........
