En la crisis: la emoción se acompaña, no se resuelve.
Para ella, poder encontrar el error que supuestamente había cometido, le abría la posibilidad de hacer algo: poder pedir disculpas, resarcir el error, reparar las consecuencias. Pero no, ella no se había equivocado, y se enfrentaba a la certeza de la pérdida absoluta de control, a la angustia de saber que hay momentos en que realmente no hay nada que podamos hacer para cambiar lo sucedido y que sólo nos queda asumir las consecuencias y empezar nuestra propia reconstrucción.
Ayer, en una consulta, una paciente a la cual le mostré que estaba haciendo, sin éxito por cierto, maromas con los hechos para encontrar su parte de culpa en lo que le había pasado, me dijo “Es que si encuentro en qué me equivoqué, tal vez puedo hacer algo”, Para ella, poder encontrar el error que supuestamente había cometido, le abría la posibilidad de hacer........
