La difícil gestión de los voluntarios durante emergencias
Cuando ocurren tragedias, la solidaridad aparece casi de inmediato. Eso es profundamente humano, pero en una emergencia, tener buenas intenciones no siempre significa ser útil.
Lo aprendí durante las inundaciones que golpearon a Montería y Córdoba. Por designación de la Secretaría de Salud me correspondió coordinar el talento humano en salud voluntario que se ofrecía para atender la emergencia. Durante algunos días, además de coordinar, estuve en albergues, suturando heridos en la calle, atendiendo pacientes posquirúrgicos con heridas expuestas al agua, dirigiendo traslados, recibiendo consultas de urgencia, y movilizando medicamentos, insumos y personal entre distintos puntos de atención. Y, encima, gestionando a los voluntarios. La primera vez había cerca de 50 ofrecimientos. Los respondí uno por uno. Al terminar, ya había entre 100 y 150 nuevos, y así cada hora. Apareció........
