Mujeres cuidadoras: una deuda de oportunidades
Hace poco conversé con una mujer: abogada y mamá cuidadora de un hijo neurodiverso. No me habló desde la victimización. Me habló desde la realidad: sus sueños y su rutina. Terapias, colegio, citas médicas, crisis inesperadas, trámites, traslados… y trabajo. Me habló de esa vigilancia permanente que exige un hijo que necesita apoyo constante; del costo económico de tener alguien que la respalde siquiera unas horas; del cansancio que nadie ve. Y luego me dijo algo que se me quedó atravesado: “Yo no quiero que me regalen nada… yo quiero trabajar. Pero también tengo que cuidar.”
Esa frase resume un desafío que Colombia todavía no ha entendido del todo: la igualdad no se alcanza tratando igual a quienes viven realidades profundamente distintas. Y si hay un grupo que........
