Lealtad obligada: amar bajo vigilancia
Hay separaciones en las que la pareja termina y el conflicto comienza. Los hijos miden las palabras, esconden la alegría al regresar y comprenden que querer a uno de sus padres puede herir al otro.
Es la lealtad obligada: amar bajo vigilancia. No siempre comienza con una prohibición. A veces nace de una herida: la necesidad de ser elegido tras sentirse sustituido. Ya no basta con recibir el amor del hijo; hace falta comprobar que ama más, prefiere una casa y comparte una versión de la ruptura. El afecto se convierte en prueba. El niño aprende qué contar después de una visita, cuándo moderar el entusiasmo y cómo ocultar que extraña al otro. No deja de amar, pero teme herir. Aprende a dividirse para que ninguno se........
