Todos van a entrar, no todos van a salir
Tanto o más que los nombres que se den a conocer de los colaboradores de Kast, lo que importa es el tipo de relaciones que establece con ellos.
Tal parece que nos aproximamos a un presidencialismo reforzado porque el Mandatario electo desincentivó, apenas se lo plantearon, la idea de avanzar hacia una coalición de los partidos que lo respaldan.
Sin una alianza que los integre a todos, cada partido queda librado a su suerte, la única coordinación existente, Chile Vamos, queda sin piso, desaparece cualquier asomo de contrapeso y la vinculación que se establece es la de cada uno directamente con el Mandatario.
Es un funcionamiento compatible con partidos fuertes. Si a las tiendas pequeñas se les ubica dos o tres figuras principales y, como carecen de instancias colectivas, están condenados a desaparecer en el anonimato, algo peor que la irrelevancia.
Quien arma una coalición es porque busca establecer consensos internos de forma institucionalizada y quien evita hacerlo es porque pretende gobernar instituyendo, desde el inicio, un predominio incontrarrestable. En la medida en que pueda, aplicará este criterio también hacia fuera.
Lo que se tendrá son colaboradores en el Ejecutivo, asistentes en los partidos y una combinación de ambos en el Parlamento.
Empieza una era caracterizada por el predominio de una figura principal. En la derecha, todos están invitados a entrar a la administración que está conformándose, pero no está pensado que todos sobrevivan, en especial, Chile Vamos.
En nuestro país sufrimos de una extrema proliferación de partidos. La........





















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