El caso del Cablegate y la ausente seguridad nacional
El caso del cable chino que eventualmente uniría Valparaíso con Hong Kong ha generado una polémica política y comunicacional, pero por sobre todo es un ejemplo de los problemas que pasan cuando no se tiene un sistema y arquitectura de seguridad nacional, y peor aún, se navega por el mundo con ausencia de pensamiento estratégico, no entendiendo nada de lo que está ocurriendo en el contexto global y hemisférico, sin tener claro el interés nacional propio y el de los terceros con los cuales interactuamos, y de los riesgos y amenazas que enfrentamos.
Partamos porque Chile, a pesar de tener un Consejo de Seguridad Nacional, no tiene un sistema propiamente tal, no tiene una arquitectura que se haga cargo del tema, no tiene comunicaciones y coordinaciones formales entre los ministerios del Interior, Relaciones Exteriores, Defensa Nacional y Seguridad Pública. Tampoco tiene un sistema de inteligencia robusto y efectivo, algo que la nueva ley busca mejorar, como tampoco tiene un asesor presidencial que se haga cargo del tema seguridad en su concepto más amplio, y que se preocupe de que tengamos una aproximación coherente y lógica, y que nos permita no cometer errores de principiantes y estar a la altura de lo que se espera de un país mediano como Chile, tricontinental, potencia en el Pacífico Sur Oriental, con un “Soft Power” que supera su tamaño físico, su población y PIB.
Si bien es cierto que el caso del cable chino es digno de análisis, hay temas que son mucho más complejos y de los cuales nadie a nivel de gobierno está preocupado. Partamos por la dependencia económica que tenemos de China, tanto en exportaciones como en importaciones. Muchos hablan de abrir nuestra matriz de exportaciones, pero nada efectivo se hace. Hablamos........
