Ofrecer testimonios de humanidad; nos nutre de ilusiones y de simpatía
El lazo más esencial que tenemos en común es que todos vivimos en este manto planetario, con el mismo aire que respiramos y que, uno por uno, somos mortales. Aquí nadie es eterno, pero deben enternecernos nuestros diferentes pasos, que han de buscar la relación y no el individualismo, con la inclinación a sentirse más corazón que coraza, y bajo la necesidad de convivir con los seres de su inconfundible especie, dotados de lenguajes armónicos, para atendernos y entendernos. Consecuentemente, requerimos de una verdadera gobernanza moral, sustentada y sostenida en los derechos humanos. A lo que hay que sumar, actuaciones diplomáticas que reduzcan los conflictos y reanuden un diálogo creíble sobre paz, justicia y participación poética antes que........
