Siempre la estrategia
Así, en principio, un líder político de valor vendría a ser nada menos que alguien con capacidad de entender a las masas que lo requieren, pero no para ejercer como su vocero simplemente, sino, en verdad, como su intérprete. Ahora bien, un jefe de partido debería ser todavía algo más significante que aquel capitán: no es el maestro de ceremonias al que consuetas le escriben guiones tras el telón a sus espaldas, ni es solamente el oidor del que se espera que traduzca las sensaciones que se le transmiten en ideas tangibles. En últimas, el que manda a los demás líderes, sin exceder la fricción, es un individuo........
