La República a dos velocidades
Si uno mira con cuidado el diseño republicano temprano, encuentra una ciudadanía a dos velocidades: una ciudadanía plena, habilitada para decidir, y otra ciudadanía tolerada, convocada para obedecer. No era solo quién vota, sino quién cuenta. Y ahí aparece la paradoja: la República se fundaba en la soberanía popular, pero administraba esa soberanía como si fuera un bien escaso, dosificado y condicionado.
Lo decisivo no es repetir que hubo restricciones —eso es sabido—, sino entender cómo opera la restricción cuando se viste de virtud. La propiedad, el oficio independiente, la reputación, la alfabetización como umbral político: todo eso se presentaba como garantía de responsabilidad y orden. Sin embargo, leído con lentes contemporáneos, el resultado era evidente: la ley parecía abrir la puerta, pero colocaba el picaporte tan alto que la mayoría no alcanzaba a........
