La incitación al odio
Este enfrentamiento, marcado por descalificaciones, estigmatizaciones y un lenguaje de rencor, no solo divide a las familias y a las comunidades, sino que debilita la capacidad del país para dialogar y construir consensos. La retórica agresiva de ambos extremos, amplificada por las redes sociales y los medios de comunicación, convierte cualquier debate en un campo de batalla, donde las ideas quedan relegadas por la ofensa y el señalamiento. En este contexto, más que adversarios políticos, se perciben como enemigos irreconciliables, perpetuando un ciclo de resentimiento que obstaculiza el progreso y la reconciliación nacional.
Cada palabra cargada de racismo, intolerancia o extremismo no es un simple comentario; lleva consigo consecuencias reales y devastadoras. Vivimos en una sociedad hiperconectada, donde la información circula con una velocidad abrumadora, y los pronunciamientos de rencor encuentran un terreno fértil para expandirse. Sin embargo, no se trata de opiniones o frases desafortunadas: estos mensajes........
© El Informador
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